Los naufragios tienen algo que nos atrae sin remedio. Tal vez sea el misterio de todo lo que no sabemos: las voces de quienes navegaron en ellos, la última noche a bordo, el instante preciso en que el mar decidió cambiarles el destino.
En la costa atlántica de Tierra del Fuego hay un lugar donde esa atracción se vuelve doble. En Cabo San Pablo, un barco que no llegó a destino y un faro que ya no alumbra se hacen compañía desde hace décadas. Fui en enero de 2023 y en esta entrada te cuento su historia, cómo llegar y qué tener en cuenta para fotografiarlos.

El Desdémona descansa desde 1985 en la playa de Cabo San Pablo. Navegaba hacia Río Grande con veinte tripulantes y miles de bolsas de cemento cuando tocó un arrecife que no figuraba en ninguna carta náutica. Para no hundirse, su capitán eligió vararlo sobre la playa.
Y ahí quedó. Con el óxido devorándole el casco, mientras la marea va y viene a su alrededor como si todavía intentara llevárselo.

Con la bajamar se lo puede rodear a pie. Recorrerlo de punta a punta es descubrir un barco distinto en cada ángulo: de frente, la proa se levanta como si todavía cortara olas; desde atrás, la hélice asoma entre las piedras, como lo único que el mar no se llevó.


Desde lo alto del cabo lo mira otro sobreviviente. Un faro de hormigón que comenzó a construirse en 1945 y que apenas cuatro años después, el terremoto de 1949 dejó en ruinas y en silencio.

En 1966 una baliza metálica ocupó su lugar, en la loma vecina. Pero la vieja torre sigue ahí, torcida sobre sus bases, como un centinela que se niega a abandonar su puesto.

Al faro se sube por un sendero señalizado que sale desde el estacionamiento. Desde arriba se tiene la mejor vista de la bahía y, a lo lejos, del Desdémona sobre la playa.


Antes de salir, preguntá en Tolhuin cómo está el camino.
Un barco que no llegó a destino y un faro que ya no alumbra. Dos ruinas que se hacen compañía en el fin del mundo.
Si viajás al sur, guardá esta guía o compartila con quien esté por ir. Podés ver más faros en mi colección de Faros, y si alguna de estas fotos te gustaría en tu pared, varias están disponibles como copias fine art en mi página de Fine Art Prints.