Si caminamos por la Quinta Avenida a la altura de la calle 50, es imposible no detenerse ante la entrada del International Building del Rockefeller Center. Allí, custodiando el acceso con los brazos en alto, se encuentra Atlas, una de las esculturas más fotografiadas de Manhattan.
Esta imponente figura de bronce, de unos 4,5 metros de altura y siete toneladas de peso, apoyada sobre un pedestal de granito, es obra del escultor Lee Lawrie, con la colaboración de René Paul Chambellan. Fue develada en 1937, como parte del ambicioso programa de arte público que acompañó la construcción del Rockefeller Center.

A diferencia de la representación clásica del titán griego condenado a cargar el mundo sobre sus hombros, este Atlas no sostiene un globo terráqueo, sino una esfera armilar: un antiguo instrumento astronómico formado por anillos que representan los movimientos del cielo. La elección no fue casual. Buscaba transmitir que el hombre moderno ya no cargaba con el peso bruto del planeta, sino que había alcanzado el dominio de la ciencia y el conocimiento del universo, en sintonía con el espíritu de progreso que celebraba el Art Deco de la época.
Cuando fue develada, la musculatura marcada y el gesto adusto de Atlas generaron controversia. Algunos críticos y medios de la época la vincularon con la estética autoritaria que por esos años se difundía desde la Italia fascista de Mussolini, y se organizaron incluso protestas frente a la escultura. Lawrie siempre negó cualquier intención política en su obra, pero la polémica quedó asociada para siempre a su historia.

Uno de los detalles que más atrae a los visitantes es su ubicación: Atlas mira directamente hacia las torres góticas de la Catedral de San Patricio, del otro lado de la Quinta Avenida. El contraste entre el poder secular y comercial que representa el Rockefeller Center y la espiritualidad de la catedral, convirtió a esta esquina en uno de los rincones más fotografiados y comentados de Nueva York.

En subte, tomando las líneas B, D, F o M hasta la estación 47-50 Sts–Rockefeller Center. También se puede llegar caminando por la Quinta Avenida, entre las calles 49 y 50.